Qué ver en Mallorca en 7 días

que ver en mallorca en 7 dias

Qué ver en Mallorca en 7 días

Una semana en Mallorca da para mucho si ordenas bien la isla. Mi idea es que cada día tenga un foco —sur, Tramuntana, norte, este, Palma— y que no pases más tiempo en la carretera que en los miradores o en el agua. Nada más aterrizar, lo hacemos fácil: vas al punto de encuentro del Parking G, subes al minibús de cortesía y en cinco minutos estás arrancando. Viajar sin franquicia ni depósitos, con kilometraje ilimitado, combustible lleno-lleno, conductores adicionales gratis y cancelación gratuita 24 h te da la libertad de ajustar el plan sobre la marcha: si una cala está llena, viras al plan B sin sudar.

Cómo plantear la semana: base, orden lógico y tiempos

Mallorca funciona muy bien con una base cómoda (Palma o interior cercano) y escapadas por bloques. Las mañanas son para calas y costa (luz alta, brisa suave, mejor aparcamiento si madrugas) y las tardes para pueblos y miradores. Conecta la MA-19/MA-20 para bordear Palma y la MA-10 cuando te metas en Tramuntana: conduce con calma, disfruta las curvas y aparca en zonas periféricas para caminar los cascos antiguos sin prisas. Si vienes en familia o con amigos, los conductores extra ayudan a turnarse en días largos. Y con lleno-lleno controlas gasto y evitas sorpresas al devolver.

Días 1–2: Sur y Palma (Caló des Moro, Es Trenc, La Seu y Bellver)

Empieza por el sur para estrenar Mediterráneo: Caló des Moro y Cala s’Almunia piden llegar temprano; el agua turquesa compensa la caminata final. Más amplio y familiar, Es Trenc es tu plan si te apetece arena infinita y salinas al fondo. Después del baño, carretera corta al interior para comer en un pueblo tranquilo y, ya sin calor, un paseo por Palma: la Catedral (La Seu) te recibe con piedra dorada y el Castillo de Bellver, circular y en alto, te coloca la bahía a vista de pájaro. Si prefieres dividir, deja Palma como tarde completa: museo, café en Santa Catalina y paseo marítimo al atardecer. Aquí se nota eso de salir del aeropuerto y, en un suspiro, estar ya cumpliendo el primer plan del viaje.

Días 3–4: Tramuntana esencial (Valldemossa, Deià, Sóller, Sa Calobra)

La Serra de Tramuntana no se “visita”; se vive a ritmo lento. Valldemossa por la mañana, Deià para perderte entre callejuelas y Sóller para un helado frente a tranvías y naranjos. La MA-10 es una postal continua: usa el freno motor, para en miradores y camina los centros históricos. Si tu idea incluye Sa Calobra, ve con margen: la carretera es un espectáculo de curvas y merece calma. Dormir en interior y moverte en coche te permite hilar fino: un mirador extra si el cielo se abre, una cala rocosa al caer la tarde si el mar está plano. Con km ilimitados no miras el cuentakilómetros, miras el horizonte.

Día 5: Norte panorámico (Alcúdia, Pollensa, Formentor)

Toca norte. Alcúdia amurallada es perfecta para la mañana: aparca cerca y pasea entre pórticos y plazas. A un salto, Pollensa conserva ese aire de pueblo vivo con escalinata y cafés que invitan a sentarse. Guarda la tarde para Formentor: carretera estrecha, miradores de infarto y luz dorada si llegas al final del día. Si viajas en verano, juega con horarios (entradas reguladas, cupos y aforos) y apuesta por atardeceres largos; en otras temporadas es más sencillo, pero la magia es la misma. Aquí agradeces llevar todo simple: sin bloqueos en la tarjeta para reservar sobre la marcha y con conductores extra para turnarse en el regreso.

Día 6: Este cultural (Cuevas del Drach, Capdepera, Artà)

El este combina piedra, historia y cuevas. Las Cuevas del Drach son un clásico por una razón: música, estalactitas y un lago subterráneo que te deja en silencio. Si prefieres algo más tranquilo, las Cuevas de Artà son una alternativa preciosa con vistas al mar. Completa el día con Capdepera y su castillo vigilando tejados, y con Artà, que tiene justo el pulso que apetece al final de la tarde. Los trayectos son cómodos; con lleno-lleno y cancelación 24 h, si decide llover, cambias el orden y listo: cultura por la mañana, costa al atardecer cuando despeje.

Día 7: Extra a tu medida (Cabrera, bodegas o mercados)

El último día es un comodín según la semana que hayas tenido. Si te tienta el Parque Nacional de Cabrera, madruga y organiza la excursión en barco: es naturaleza en estado puro. Si prefieres tierra adentro, una bodega en Binissalem o Pla i Llevant redondea el viaje con cata y paseo entre viñas. ¿Más local? Un mercado interior (Sineu, Inca, Santa Maria…) y un almuerzo sin prisa. Lo bueno de moverte a tu aire es que no te casas con un plan: si el viento sopla, giras hacia pueblo; si el mar está en calma, regalas a la semana una última cala tranquila. Sin letra pequeña, sin carreras.

Moverse sin complicaciones: tiempos reales, parkings y carreteras

Desde el aeropuerto, calcula 35–45 min hasta el Pla (interior), cerca de una hora hacia el este y una horquilla de 40–60 min para Tramuntana, que depende más de miradores que de kilómetros. La MA-19 y la MA-20 te dan salidas rápidas; la MA-10 pide paciencia y recompensa con vistas. En pueblos, apuesta por parkings periféricos y paseos a pie; en calas populares, madruga y guarda siempre un plan B a pocos minutos. La recogida express te ahorra el primer cuello de botella del viaje; sin franquicia ni depósitos mantienes libre la tarjeta para restaurantes y entradas; y con km ilimitados y conductores extra el coche deja de ser un problema para convertirse en tu mejor aliado.

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¿Listo para tu semana en Mallorca? Reserva tu coche y, en cuanto aterrices, estarás conduciendo hacia tu primera cala en cinco minutos. A todo riesgo sin franquicia, sin bloqueos ni depósitos, kilómetros ilimitados, combustible lleno-lleno y conductores adicionales gratis para viajar a tu ritmo. Si cambian los planes, cancelación gratuita hasta 24 h. Te esperamos donde empieza la ruta.

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